Todo comenzó hace tres meses, cuando iba de compras al super, y a lo lejos (como cinco metros) vi una hermosa mujer que ya estaba de salida, pero el detalle es que dejó su teléfono asentado en la banquita donde estaba ella sentada. Al verlo fui corriendo para agarralo y devolverselo, pero cuando lo tomé vi que era un Red Mi Note 7, así que decidí quedarmelo. Como no tenía código de bloqueo ni huella dactilar registrada pude acceder, le borré sus cuentas, lo reinicié de fábrica y tiré su chip. Y pues hoy aquí contento con mi Redmi Note 7.