Lamour, cómo se dice en francés.
Diría que fue un amor a primera vista, o a segunda, no sé.
Una despedida de soltero improvisada y la mejor en la que he estado.
Y allí estaba ella, entre la niebla.
Y aquí seguimos sin importar el color del cielo.
Ese chispazo es solo nuestro y  juntó nuestras vidas hasta hoy.
Hoy somos tres.
Hoy sigue la historia.
Solo de vez en cuando, cuando flaquean las fuerzas, seguimos prometiendonos seguir peleando juntos.
Pasándolas bien o canutas, pero juntos.